Ciencia abierta y Ciudadana: se publicó el Protocolo de Evaluación Participativa de Tomates Criollos de Bioleft

Fruto de la construcción colectiva, nos alegra enormemente compartir un hito fundamental para la comunidad del agro abierto: ya se encuentra disponible el Protocolo de Evaluación Participativa de Tomates Criollos de Bioleft (Collaborative Evaluation Protocol for Creole Tomatoes in Participatory Breeding Programs), una herramienta metodológica abierta, práctica y replicable, diseñada para el mejoramiento participativo de tomates.

¿Qué es y para qué sirve?

El protocolo proporciona un marco estructurado y a la vez flexible para coordinar ensayos descentralizados de tomates criollos. Su propósito principal es apoyar la recuperación, evaluación, circulación y mejora de la diversidad de tomates en contextos de producción agroecológica, huertas familiares y proyectos comunitarios.

A través de este diseño, se busca fortalecer la autonomía de quienes cultivan, facilitando herramientas para que las comunidades de semillas coordinen de manera horizontal los procesos de observación, cuidado, documentación y reflexión en distintas regiones y condiciones climáticas.

Un protocolo vivo: evolución y dinamismo

Este documento se concibe como un protocolo vivo y un acuerdo compartido. La red asume el compromiso de revisarlo y reeditarlo de manera periódica cada dos años. De este modo, las futuras versiones incorporarán activamente los aprendizajes acumulados, los comentarios de la comunidad y las reflexiones metodológicas que surjan de las sucesivas campañas de cultivo.

Las cinco etapas del proceso participativo

La metodología del protocolo organiza el ciclo de evaluación en cinco fases interconectadas que combinan dos dimensiones fundamentales: la evaluación agronómica a campo y la evaluación sensorial poscosecha.

  1. Diseño del ensayo e incorporación (Trial design and participant onboarding): Se definen los objetivos del ensayo junto con las personas participantes y se co-diseña el Perfil de Producto Objetivo (TPP), que detalla las características agronómicas, culinarias y culturales deseadas para la variedad.
  2. Preparación y distribución de semillas: Se seleccionan tres accesiones de tomate genéticamente distintas utilizando criterios científicos y las preferencias de la comunidad. El intercambio se realiza bajo el marco ético y legal de las semillas de código abierto (Acuerdo Bioleft) para garantizar que los materiales sigan siendo libres para su uso, intercambio y mejoramiento futuro.
  3. Observaciones de campo durante el desarrollo del cultivo: Quienes cultivan registran datos clave en etapas fenológicas específicas utilizando una plantilla estandarizada. Se realiza un seguimiento que abarca desde la siembra y la emergencia, pasando por las condiciones de trasplante (ya sea en suelo o contenedores), hasta las prácticas de manejo (poda, tutorado, riego) y la respuesta de las plantas frente a estreses hídricos o sanitarios.
  4. Cosecha, poscosecha y evaluación sensorial: Se registran los rendimientos y la calidad de los frutos en condiciones reales de consumo. Además, se promueve una evaluación sensorial minuciosa utilizando una escala hedónica de 9 puntos para calificar atributos como el sabor, la acidez, la jugosidad, la textura y el aroma. Esta dimensión se complementa, cuando es viable, con eventos de cata colectiva que involucran a consumidores externos, chefs y espacios gastronómicos.
  5. Consolidación de datos y devolución (Feedback): Al finalizar la campaña, las plantillas se unifican en una base de datos centralizada para identificar patrones. El ciclo cierra formalmente con un taller colectivo de devolución donde se interpretan los resultados de manera conjunta, transformando las observaciones distribuidas en conocimiento comunitario y planificando los siguientes pasos de mejoramiento.

Ciencia ciudadana y ética no extractiva

El protocolo adopta un enfoque de ciencia ciudadana donde la robustez de los datos proviene de conectar y comparar las observaciones de múltiples participantes cultivando bajo sus condiciones habituales de producción en diversos territorios.

Asimismo, la metodología se sostiene sobre principios de colaboración respetuosa y no extractiva. Esto significa que los conocimientos tradicionales, las historias locales y las memorias culinarias compartidas por la comunidad son tratados como contribuciones situadas que requieren cuidado, consentimiento informado, atribución y un beneficio recíproco para el territorio.

Próximos pasos y cómo colaborar

Actualmente, el protocolo se encuentra publicado en su versión en inglés para dialogar con redes internacionales de investigación participativa y agroecología. No obstante, reconociendo la importancia del arraigo local, el equipo técnico se encuentra trabajando en la edición de la versión en español para facilitar su apropiación directa en nuestra región.

Invitamos a toda la red de colaboración, organizaciones aliadas y espacios de la economía social a explorar el documento en la plataforma y solicitamos su valioso apoyo para difundir este material entre colegas e instituciones interesadas en la construcción de sistemas de semillas soberanos, diversos y gestionados colectivamente.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de The Conservation, Food and Health Foundation y el programa UNSAM Investiga.