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Bioleft nuevamente gana el apoyo de la Conservation, Food and Health Foundation

Nos alegra mucho compartirles que Bioleft ha sido seleccionado, por cuarto año consecutivo, por la Conservation, Food and Health Foundation como uno de los proyectos que recibirá financiamiento durante el período que va de julio del 2022 a junio del 2023. Esto nos va a permitir continuar con el trabajo que Bioleft desarrolla desde hace casi cinco años y, en particular, continuar apoyando nuestras actividades de mejoramiento participativo en maíz y tomate.

No queremos dejar de reconocer la importancia que el apoyo de la CFH tiene para iniciativas como la nuestra, tanto por la continuidad en el financiamiento de nuestro proyecto, como por la libertad con que llevamos a cabo nuestro trabajo. 

Para proyectos como Bioleft, basados en innovaciones sociales y tecnológicas co-producidas de manera horizontal, resulta muy complejo conseguir fuentes de financiamiento sin verse condicionados en sus proyecciones y horizontes por adaptarse a determinada convocatoria. Además, los plazos por los cuales se consigue financiamiento suelen ser cortos y eso lleva a tener que buscar nuevos recursos año a año en convocatorias diferentes. En este sentido, el apoyo de la CFH Foundation ha sido clave para que Bioleft haya podido mantener una dirección soberana del proyecto a lo largo de estos años.

Durante este nuevo ciclo Bioleft se centrará en cinco actividades interrelacionadas: experimentos colaborativos de fitomejoramiento, desarrollo de la plataforma digital, desarrollo institucional y regulatorio en torno a las semillas, creación y empoderamiento de comunidades y creación y documentación del conocimiento.

Bioleft nuevamente en MediaLab Prado: semillas abiertas y textiles sustentables

En el día de ayer, nuestra compañera Almendra Cremaschi compartió el proyecto Bioleft en el marco de una serie de charlas organizadas por el proyecto Injerto / Textil vivo, un laboratorio de experimentación textil que se está llevando a cabo en Medialab Prado para producir allí cinco proyectos que están imaginando y prototipando el textil del futuro. Ana Andrés Cristóbal, integrante de Injerto / Textil vivo, remarcó su claro enfoque de soberanía textil, entendida como “la capacidad de la ciudadanía de recoger el poder sobre la creación de sus propios textiles, y recordar y renovar los procesos artesanales que nos unen a los tradicionales para repensar el futuro”.

¿Por qué hablar sobre semillas en el marco de un proyecto textil?

Como comentó Almendra en esta ocasión, “las semillas son algo esencial no solamente para la agricultura sino para la cultura propiamente dicha; están no sólo vinculadas con la alimentación sino también con lazos interculturales y también con industria textil”.

Gran parte de las fibras utilizadas para la industria textil son de origen vegetal, en su mayoría provenientes del algodón. Pero la producción del mismo se caracteriza por una gran concentración y exclusión. En el mundo, el 80% del cultivo de algodón es transgénico, mientras que en India y Argentina la cifra asciende a casi el 100%.

Si bien las semillas de este cultivo, como de tantos otros, han sido intercambiadas y mejoradas por siglos por lxs agricultorxs en función de distintas características como la cantidad de fibra pero también la adaptación al entorno local, en la década del 60 surgió la primera forma de apropiación de las semillas de algodón por parte de las empresas obtentoras: el híbrido. Esta tecnología impide que las semillas sean resembradas, ya que perderían las características que las vuelven ventajosas frente a variedades no híbridas, obligando a la compra de semillas para cada temporada.

En 1998, Monsanto patentó el primer algodón transgénico con un evento Bt, y con ello vinieron aparejadas muchas regulaciones: las patentes prohíben a los agricultorxs resembrar dichas semillas, pero también el desarrollo de nuevas variedades a partir de la mejora de las mismas. En el año 2000, patentó también el primer algodón con un evento RR, que lo vuelve resistente al glifosato; los agricutorxs no sólo se vieron obligados comprar la semilla año a año sino también a aplicar en sus cultivos el herbicida mencionado. En 2006 se patentó el primer algodón tanto con eventos Bt y RR. Entre las décadas de 2010 y 2020, tan sólo cuatro empresas dominaban el mercado de semillas mundial. Hoy el 80% del área sembrada con algodón proviene de semillas transgénicas, en manos de esas pocas empresas. Además, el algodón OGM vale cuatro veces más que el no OGM.

¿En qué puede aportar Bioleft al abordaje de esta problemática?

Las patentes afectan no sólo al algodón, y no solo a especies para textiles, sino también a semillas para alimentación. Quienes producen de manera orgánica, agroecológica o bindinámica, por ejemplo, se encuentran con una falta de semillas en el mercado adaptadas a sus prácticas culturales.

En este contexto resulta de gran importancia fomentar el intercambio local de semillas, como es el caso del Banco de semillas de Madrid, y las iniciativas como el proyecto Bioleft.

Bioleft es un laboratorio comunitario donde pensamos cómo generar soluciones para estos problemas de sustentabilidad. Contamos con tres herramientas principales. 

Una metodológica, que se basa en la gobernanza participativa del proyecto y de los experimentos en mejoramiento genético, de los cuales ya hemos hecho evaluaciones de distintos genotipos de maíz y tomate en conjunto con productores orgánicos y biodinámicos, respectivamente, y estamos proyectando también avanzar en girasol.

Otra herramienta legal, que busca abordar el problema de la restricción al acceso a las semillas que implica el patentamiento: se inspira en el movimiento open source (código abierto) para establecer que las semillas con acuerdo “Bioleft” se puedan usar para lo que sea siempre y cuando no se restrinja el acceso ni para plantar, ni para seguir investigando sobre ellas. Es una cláusula viral que se reproduce junto con la semilla, es decir que se traslada a sus progenie y a las mejoras derivadas de ella. Actúa de manera paralela a las regulaciones de semillas.

Por último, una herramienta tecnológica basada en una plataforma web, que permita generar información de manera colectiva acerca de las semillas y generar trazabilidad, para hacer un seguimiento y poder reaccionar en caso de un apropiamiento indebido.

Proyecciones futuras

Bioleft ha avanzado mucho, los primeros resultados ya están a la vista, y van desde el creciente vínculo con organismos del estado que buscan abordar problemáticas de las semillas -como la generación de regulaciones acordes a las necesidades de las agriculturas más sustentables-, hasta el evidente empoderamiento de los actores que forman parte del proyecto a partir de la constante reflexión colectiva. 

A partir de la presentación de Bioleft, Medialab Prado y el banco de Semillas de Mataderos comenzaron a pensar en la posibilidad de iniciar una recogida de semillas tintóreas y de materias primas como el lino o el esparto. 

Aún queda mucho por delante, las iniciativas que buscamos construir futuros más sustentables enfrentamos múltiples desafíos. Sin embargo, la colaboración con espacios como Medialab no sólo es un gran incentivo, sino una gran muestra de que es necesario fortalecer lazos en pos de un abordaje sistémico e innovador para alcanzar sueños colectivos. 

 

Bioleft es nuevamente elegido por la Conservation, Food and Health Foundation

Por tercer año consecutivo, Bioleft ha ganado el apoyo de la Conservation, Food and Health Foundation (Fundación Conservación, Alimentación y Salud). Gracias su apoyo, en esta nueva fase del proyecto prevemos continuar desarrollando experimentos de mejoramiento genético participativo (maíz, tomate y girasol); seguir mejorando nuestra plataforma digital; y conectar y apoyar otras iniciativas relacionadas con la conservación y el acceso a semillas, y acompañarlas en el desarrollo de un enfoque innovador en cuanto a mejoramiento colaborativo.

La Conservation Food and Health Foundation busca proteger los recursos naturales, mejorar la producción y distribución de alimentos y promover la salud pública en Asia, África, América Latina y el Medio Oriente. El miércoles 26 de mayo recibimos la noticia de que Bioleft volvió a ser seleccionada entre cientos de propuestas para ser financiada por dicha fundación, tal como había sucedido también en 2019 y 2020

Durante este periodo nuestra red ha crecido de manera significativa. Además de seguir trabajando junto con productorxs en los experimentos de mejoramiento participativo, hemos comenzado a colaborar con organismos nacionales como SemillAR, y con iniciativas internacionales sobre semillas de código abierto que forman parte de GOSSI, la coalición global de iniciativas de semillas de código abierto. A lo largo de esta nueva etapa continuaremos trabajando en conjunto con un grupo de instituciones aliadas que forman parte del proyecto desde hace algunos años: la FAUBA, el MAPO, la RENAMA, la AABDA, la semillería Constelación, entre otras.

En cuanto a nuestra plataforma web, desarrollaremos una nueva versión más simple, intuitiva y flexible, optimizada para la experiencia de usuario desde el trabajo de campo, y que permita alojar una masa crítica de usuarios e información sobre semillas que proveerán la base para un crecimiento continuo.

Bioleft y SemillAR realizaron el primer Taller de Mejoramiento Participativo y Tecnologías Digitales

La red de trabajo de Bioleft sigue creciendo. El pasado martes 21 de abril, realizamos el primer Taller de Mejoramiento Participativo y Tecnologías Digitales en conjunto con el programa SemillAR perteneciente a la Secretaría de Agricultura Familiar Campesina e Indígena (SAFCI) del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP).

El encuentro tuvo una importante convocatoria, reuniendo a más de cien extensionistas del MAGyP, INTA e INASE, junto con representantes de diferentes organizaciones de productores y productoras.  La participación tuvo un fuerte acento federal representando a todas las regiones del país.

El taller estuvo dedicado a la presentación y discusión sobre el potencial del mejoramiento participativo, acompañado de las tecnologías de información y comunicación para abordar los problemas  de acceso a semillas adaptadas a las necesidades de  productores y productoras familiares y agroecológicas. Para ello, se presentó el trabajo que Bioleft viene realizando a partir de experimentos de mejoramiento participativo en maíz, girasol y tomate y del desarrollo de una plataforma digital, en construcción.

Hubo un gran interés en el trabajo de Bioleft, lo cual hace evidente la necesidad de colaboración interinstitucional y territorial para profundizar y multiplicar las experiencias de mejoramiento participativo. Ello requiere de la creación de nuevo conocimiento, capaz de producir semillas que respondan no solo a las necesidades de la agricultura industrial, sino que puedan apoyar modelos de agricultura más sustentables, como la agroecológica, orgánica y biodinámica.

Se destacó también la necesidad de pensar en conjunto regulaciones que acompañen la construcción de este nuevo paradigma. En la actualidad, el registro de semillas criollas resulta muy complejo. Es necesario colaborar para construir registros que impidan la criminalización de quienes trabajan por agriculturas más sustentables. Tal como publicó Miguel Gomez, el Secretario de Agricultura Familiar en su cuenta de instagram, “El primer encuentro superó nuestras expectativas con más de 100 participantes”.Semillar y Bioleft ratificaron su compromiso de continuar el trabajo conjunto, replicando el taller en contextos regionales, lo que nos llena de entusiasmo para seguir construyendo una agricultura abierta y colaborativa.

Blog y prensa

Artículos de blogs sobre Bioleft

Bioleft en los medios

Semillas abiertas

Somos la primera comunidad de intercambio y mejoramiento de semillas de código abierto de América Latina

Lo último en Bioleft

Escuchá Reencantar las semillas, el podcast de Bioleft.

Nos apoyan

Mejoramiento participativo

El mejoramiento participativo es una forma de co-crear conocimiento y semillas entre agricultorxs, investigadorxs y técnicxs. En Bioleft creemos que las semillas son un bien común y que su desarrollo debe ser abierto, diverso y colaborativo.
A través de esta práctica, combinamos saberes locales y científicos para seleccionar y crear variedades adaptadas a distintos territorios, que respondan a las necesidades reales de quienes las cultivan, y que promuevan sistemas agroalimentarios más justos y resilientes.
Desde 2018, impulsamos campañas anuales de mejoramiento participativo en distintas regiones de Argentina, con metodologías abiertas y herramientas digitales que permiten compartir información, resultados y aprendizajes entre todxs lxs participantes.

Tomate

Trabajamos con variedades locales y líneas experimentales, adaptadas a la agricultura familiar y agroecológica. Estas semillas son abiertas y mejoradas colectivamente con agricultorxs y huerterxs periurbanxs de diferentes regiones del país.

Desde 2018, en colaboración con el programa “Al rescate del tomate criollo” liderado por la cátedra de genética de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, se seleccionaron líneas por sabor, sanidad, rendimiento y adaptación local. Los resultados se comparten de forma abierta para orientar futuras selecciones. 

Colaboradorxs:

Organizaciones aliadas

Maíz

Trabajamos con poblaciones  locales y materiales experimentales de polinización abierta. Nuestro enfoque busca fortalecer la soberanía genética de las comunidades, mejorando características como adaptación al estrés hídrico, estabilidad de rendimiento y sanidad.

Las experiencias comenzaron en 2019 en Córdoba y Buenos Aires. A través de las redes locales de agricultores, se co-diseñaron ensayos y se seleccionaron variedades adaptadas a contextos diversos.

Colaboradorxs:

Organizaciones aliadas

Actividades

[vc_row][vc_column][vc_column_text]En Bioleft trabajamos para facilitar la circulación de semillas en pos de una agricultura más sustentable. Por eso, desarrollamos actividades de diversos órdenes: experimentos agronómicos, tejido de redes, establecimiento de lazos con organizaciones públicas, privadas y supranacionales y difusión, a nivel nacional e internacional.[/vc_column_text][minti_spacer height=”20″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

Experimentos de mejoramiento participativo y colaborativo

Desde 2019, con el apoyo de The Conservation, Food and Health Foundation, llevamos adelante tres experimentos de mejoramiento participativo y colaborativo de semillas abiertas. Los experimentos tienen una finalidad agronómica,  testear diferentes variedades de semillas en condiciones y manejos diversos, y otras ligadas a mejorar la plataforma de registro de Bioleft gracias a la valiosa información que las comunidades productoras y mejoradoras de semillas aporten en pos de generar un sistema colaborativo de mejoramiento con semillas abiertas. También tiene como objetivo hacer crecer y reforzar la comunidad de colaboración e intercambio de semillas y saberes de Bioleft.

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Experimento tomate

Trabajamos junto al equipo del proyecto Al rescate del tomate criollo, propiciado por la cátedra de Genética de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires y el criadero Cultivos del Sur. La cátedra disponibiliza semillas recuperadas de tomates criollos antiguos, que se transfieren bajo acuerdos Bioleft a productorxs de distintas partes del país, que siembran las semillas con manejos agroecológicos y biodinámicos. Al llevarse las semillas, se comprometen a mantenerlas abiertas, así como a cualquier semilla derivada, y a devolver información agronómica útil para el mejoramiento participativo. La definición de qué datos son útiles, así como de los objetivos de los proyectos de mejoramiento, se co-diseña con las comunidades de productorxs y también de mejoradores de instituciones públicas, a través de una serie talleres y encuentros.

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Experimento forrajeras

Mejoradorxs de la cátedra de Genética de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires y el criadero Cultivos del Sur registraron dos variedades de forrajeras bajo licencias Bioleft, y las transfirieron a productorxs de la  Red Nacional de Municipios y Comunidades que fomentan la Agroecología (RENAMA) para que las testeen. Al llevarse las semillas, se comprometen a mantenerlas abiertas, así como a cualquier semilla derivada, y a devolver información agronómica útil para el mejoramiento participativo. Los objetivos de los proyectos de mejoramiento participativo se co-diseñan junto a la Red de Mejoradores de Forrajeras y productorxs de diversas partes del país en talleres y encuentros.

 

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Experimento maíz

Este experimento comenzó con semillas provistas por el equipo de Daniel Presello, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, que fueron testeadas por el productorxs y productorxs-mejoradorxs que forman parte del  Movimiento Argentino para la Producción Orgánica. Al llevarse las semillas, se comprometen a mantenerlas abiertas, así como a cualquier semilla derivada, y a devolver información agronómica útil para el mejoramiento participativo. Los objetivos de los proyectos de mejoramiento participativo se co-diseñan junto a productorxs, productorxs-mejoradorxs y mejoradorxs del sector público en talleres y encuentros. A partir de este trabajo nació una fuerte red de mejoramiento participativo e intercambio de semillas de maíz entre un grupo de productorxs-mejoradorxs.

 

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Testeo colaborativo de la plataforma Bioleft

La plataforma Bioleft está desarrollando herramientas para hospedar comunidades de mejoradorxs y productorxs, facilitar el intercambio y mejoramiento participativo y colaborativo de semillas y darle trazabilidad. Para eso, es testeada colaborativamente por toda la comunidad.

 

¿Te interesa sumarte a alguna de estas actividades? Escribí  a info@bioleft.org[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][minti_spacer][minti_divider][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Construcción de la red GOSSI, Global Open Source Seed Initiative

Bioleft es miembro fundador de la red global de iniciativas de semillas de fuente abierta GOSSI, que reúne a nueve iniciativas de los cinco continentes. Anabel Marín, directora de Bioleft, fue elegida presidenta de la red. En 2020, la red se consolidó y produjo un white paper explicando por qué promueve la circulación sin restricciones de las semillas.

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Desarrollo de Bioleft México

Bioleft crece también en México desde 2019, con el apoyo del Global Consortium for Sustainability Outcomes (GCSO). Entre Bioleft Argentina y México se dan alianzas de colaboración y transferencia tecnológica. [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Experimento forrajeras

Taller de mejoramiento participativo de forrajeras

¿Cómo serían las plantas si las diseñaran quienes las siembran y cosechan?

Las forrajeras son las pasturas que se cultivan para alimentar a los animales. En un país de fuerte impronta ganadera como la Argentina, son una parte importante de la cadena productiva agropecuaria. Por eso, desde Bioleft las incluimos en nuestro programa piloto de mejoramiento participativo.

Reunimos a una treintena de productorxs y mejoradorxs de la provincia de Buenos Aires para dialogar en torno a la producción de forrajeras: cuáles son los principales desafíos, qué lugar ocupan las semillas, y cómo imaginan las plantas más adecuadas a su actividad. Fue un taller atípico, ya que debido a la pandemia tuvo que realizarse a través de una videollamada, cada unx con su mate en su casa. Pero rindió sus frutos: quedó claro que son cada vez más quienes quieren participar de una comunidad de semillas abiertas, y están dispuestxs a experimentar con ellas en sus campos para contribuir al mejoramiento participativo.

Conversamos con productorxs que integran la Red Nacional de Municipios por la Agroecología, mejoradorxs de la Red de Forrajeras impulsada por la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, agrónomxs y biotecnólogxs del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y de universidades nacionales, con una significativa presencia de mujeres. Hubo representantes de las zonas de Ayacucho, Chascomús, Guaminí y la cuenca del río Salado, entre otras. El presidente del Instituto Nacional de la Semilla, Joaquín Serrano, también se unió a la charla.

Tras dos horas de intenso intercambio de conocimientos entre productorxs y mejoradorxs, quedó claro que es generalizado el deseo de empezar un proceso de mejoramiento colaborativo integral, y que el compromiso que muestran convierte a este sueño en un proyecto inmediato.

Desafíos e ideales

Comenzamos poniendo en común los desafíos que se encuentran en la producción de forrajeras. Lo primero fue una idea compartida: que hay una carencia de semillas para la producción agroecológica y otras agriculturas alternativas que el mercado actual no resuelve. “El principal desafío es la producción y circulación de semillas”, se dijo. “Faltan semillas multiplicadas localmente”. Otra productora agregó: “En la zona sudoeste (de Buenos Aires) es imposible conseguir semillas de forrajeras. No circula conocimiento colectivo ni hay difusión de variedades nativas.” Se enfatizó la necesidad de disponer de semillas nativas desarrolladas localmente, para que puedan adaptarse a cada zona agroclimática.

Se remarcó que en el manejo agroecológico hay una necesidad no atendida de conseguir semillas que puedan competir desde el inicio con otras especies, ya que no se emplearán agrotóxicos; las empresas semilleras solo desarrollan semillas adaptada a herbicidas. Por lo tanto, un objetivo para el mejoramiento será buscar semillas más resistentes. Se mencionó también la necesidad de protección en el almacenamiento de semillas agroecológicas.

Un participante comentó las oportunidades que comienzan a abrirse en los municipios donde se están estableciendo áreas restringidas a los agroquímicos, como Chascomús. “Hay espacios que fueron de siembra directa que pueden llenarse con pasturas”, explicó. Con la decisión comunitaria de avanzar en una transición agroecológica, cambia el uso del suelo y por lo tanto el perfil de semillas que se necesitan; hay ambientes semi-naturales que pasarán de agrícolas a ganaderos. Se señaló que esto requiere un estudio real de la rentabilidad productiva de las forrajeras nativas que se sembrarán allí. También, que es necesario facilitar el acceso a semillas de pastizales nativos, para obtener datos de fijación de carbono y otras informaciones de relevancia agronómica.

En términos de mejoramiento, se planteó la dificultad de estudiar sucesiones de semillas que fueron afectadas por manejo de químicos. “Existe una disociación entre el mejoramiento y el producto”, planteó Pablo Rush, de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires. “Hay que diseñar sistemas de sucesión que permitan que el lotus, por ejemplo, se establezca. Hay que volver a juntar cosas disociadas: en la restauración de pastizales necesitamos la mirada del productor. No pensar en especies aisladas, sino dentro de sistemas integrales de manejo”. Se destacó la necesidad de mayor conocimiento y datos colectivos sobre semillas nativas. Clara Milano, especialista en plantas nativas de la Universidad Nacional del Centro, propuso: “En lugar de mejoramiento, hacer una evaluación de la diversidad de ecotipos. Tiene la ventaja de la rapidez y de la variabilidad genética muy amplia.”

Co-diseño de variables

El encuentro se dio en el marco de los experimentos de mejoramiento participativo que Bioleft realiza con el aval de The Conservation, Food and Health Foundation. En 2019, se eligieron tres cultivos –tomate, maíz y festuca, una forrajera- y se transfirieron semillas bajo licencia Bioleft a tres grupos diferenciados de productorxs. Durante el verano de 2020 se realizaron talleres con quienes habían sembrado tomate y maíz; finalmente llegó la hora de las forrajeras. Se trata de un cultivo muy especial para Bioleft, ya que las primeras semillas transferidas en el sistema fueron justamente forrajeras: el melilotus Ubuntu, de la Facultad de Agronomía de la UBA.

Los objetivos de los talleres son múltiples: reforzar las comunidades mixtas de productorxs y mejoradorxs, fomentar el intercambio y el aprendizaje mutuo, y también testear y mejorar las herramientas de Bioleft para el mejoramiento participativo. Puntualmente, en los talleres se trabaja sobre la identificación de rasgos relevantes de cada cultivo, con miras a convertirlos en categorías de observación estandarizadas en el “cuaderno de campo” de la nueva versión de la plataforma Bioleft, en desarrollo.

En este taller, sabiendo que la palabra “forrajeras” se aplica a un número muy amplio de especies, se puso el foco en algunas: las leguminosas de crecimiento rápido (mencionadas como idóneas para cambiar el uso de suelos agrícolas), como alfalfa grupo bajo, y gramíneas. Los criterios de selección más importantes que se consensuaron durante el taller fueron el éxito en establecimiento y la capacidad de poder establecerse sin herbicidas o fertilizantes, la interacción con micro-organismos, la variabilidad, la capacidad de recuperar la fertilidad del suelo, de producir raíces y de nodulación.

La reunión dejó la convicción de que hay mucho trabajo por hacer: son muchxs lxs productorxs y mejoradorxs de la provincia de Buenos Aires con la voluntad y el compromiso de avanzar en procesos de mejoramiento colaborativo, compartiendo conocimientos y semillas en camino a una producción más sustentable.

Anabel Marín en el seminario de la EEyN

Soberanía alimentaria desde las semillas: Anabel Marín en el seminario EEyN – UNSAM

“Nuestra idea es empoderar un sistema de semillas abiertos, conectando capacidades ya existentes y creando nuevas”. Con esta frase, Anabel Marín, directora de Bioleft, resumió la iniciativa en el seminario de investigación de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad de San Martín, el jueves 25 de junio.

El seminario convoca a especialistas en desarrollo productivo, economía y negocios para compartir sus avances de investigación el último jueves de cada mes. Desde marzo de 2020, tomaron el formato virtual, lo que permite ampliar la audiencia. Esta vez, el título elegido fue “¿Soberanía alimentaria desde las semillas? Alternativa a las patentes en sectores esenciales”. La idea de esencialidad del sector de alimentos y particularmente del de semillas, agudizada por la pandemia, sobrevoló todo el webinar, que fue seguido por más de ochenta personas de diferentes países de América latina.

“La industria de estos años generó semillas que no se adaptan a las necesidades de los pequeños productores. Por eso queremos apoyar un sistema de mejoramiento que produzca esas semillas que otra agricultura necesita”, explicó Marín. En su presentación, partió de la concentración cada vez más acentuada de la industria semillera y detalló cómo  amenaza la sustentabilidad biológica, social y también económica. A partir de este punto, explicó la propuesta de Bioleft: crear un sistema de semillas abiertas, que garantice la producción y circulación de semillas diversas, adecuadas a diversos tipos de manejo agrícola, como la agroecología, la agricultura orgánica o la producción familiar.

Luego expuso la visión de Bioleft como una herramienta para construir conocimiento en genética vegetal de manera colaborativa. “Descubrimos que esta plataforma puede ser muy útil como herramienta para el mejoramiento participativo, ya que los intercambios entre agricultorxs y mejoradorxs generan información muy valiosa; para eso estamos desarrollando la herramienta que llamamos ‘Cuaderno de campo'”, destacó. “El mejoramiento participativo permite los criterios múltipes a la hora de elegir qué variables priorizar al mejorar las semillas, y nos saca de la lógica única de priorizar el rendimiento, que deja de lado la sustentabilidad ambiental y económica.”

Finalmente, Marín aseguró que la idea de la red de semillas abiertas no es una utopía, sino una alternativa posible y concreta: “”Tenemos capacidades domésticas descentralizadas, en el sistema público y en pequeñas empresas. En Argentina todavía las nuevas variedades suelen provenir del sistema público y de empresas nacionales. Eso da margen para proponer a estos actores el sistema de semillas abiertas”.

Tras la exposición, respondió a preguntas de un público muy informado e interesado sobre la incidencia de las semillas en el campo de la soberanía alimentaria y tecnológica.

Aquí el resumen de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad de San Martín.